Que me duele,
me duelen tus palabras,
fríos cuchillos oxidados
puñaladas de desprecio
que atraviesan sin reparo
un corazón que cauto se ocultó,
que al salir fue herido.
Laceradas ideas
destrozados sentimientos,
así agoniza mi ingenuo ser
aprendiendo a morir para el amor
y muriendo por no querer renacer.
Mas lastimosamente
esas cenizas vuelven a mi,
se entremezclan en las sombras
moldeando aquel corazón,
más frágil al salir,
más recio para creer de nuevo...
Alejándome de ti,
satisfaciendo tu sed de soledad.
MaoCh
No hay comentarios:
Publicar un comentario