Con la soledad,
soledad de días silenciosos,
soledad y personas que llueven afuera,
y solo ella a mi lado,
compañía premeditada,
dolorosa, tras pasos de dicha fugaz.
Aquí de nuevo, una vez más,
un hombre ensimismado
sin paz, sin caminos dibujados,
frondosos horizontes
difuminando tu paisaje,
aquel tan tuyo, tan mío,
aquel que sólo en mi mente permanece,
dándose a si mismo entre sueños,
en momentos donde todavía, tu estas,
pues te seré sincero, la espera duele,
y la estancia imaginaria
donde esperas por mi,
vale como mil soles de invierno,
y huele a flores nuevas de primavera.
Mas existe un despertar,
hojas de otoño rozando tu pelo,
ocaso eterno, en días austeros de ti,
cortantes momentos
con vestigios, con recuerdos,
con alegrías,
convertidas en miedos.
El nubarrón volvió a mis dominios,
combinando gotas tormentosas
con las lagrimas de mi rostro,
y caminando con pasos memoriales,
y una sonrisa vacía,
que se que solo tu puedes llenar,
con el sol que llegaba detrás tuyo,
y calmaba aquel vendaval.
Te pediría todo y nada,
pero entre la nada, ya no estas.
Pero ahora solo hay silencio,
solo lagrimas, cruel verdad,
solo soy yo, sin ti,
solo eres tu, mi cruel soledad.
MaoCh
31 - Diciembre - 2014
Gracias por sus lecturas durante este año,
Adiós.
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