Cuán duro es volver a un suave inicio, suave como el primer respiro al despertar en la mañana, después de un difícil abrir de ojos con una realidad donde tú ya no estás, después de hablar con la muerte y coquetear con sus besos para así poder hallar descanso, y darte cuenta que incluso ella te quiere cerca pero no precisa una cercanía de más. ¿como dejar de pensar en ti? Debo admitir que tienes el mérito de despertar ocasionalmente al escritor que te llevaste con tu partida, quisa los vestigios de lo que pudo ser se reúnen una vez en el año y homenajean tu ausencia, quisa porque se acerca ese momento y el lugar donde todo empezó, quizá porque te acercas a mi memoria más del diario momento que aún conservas en mi, aunque no lo pretendas, aunque no lo sepa explicar. Me convierto en lo que te llevaste, me acerco a lo que tú quizá en el olvido alguna mañana o quizá alguna tarde, decidiste abandonar.
viernes, 23 de septiembre de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
Hombre o Macho, ¿qué eres?
Hombre o macho,
¿qué eres?
¿Aquel que tiene la capacidad
de tener la cabeza tan fija en su sitio
y comprender que es el nido concebido,
donde está el amor que prometiste cuidar
toda la posteridad,
o quien la cabeza mete
en el resquicio aparecido,
entre las piernas
de una primera oportunidad?
¿Quién hace que las lenguas se amordacen
ante la deliberada ofensa a una mujer,
o quien aviva con bagatelas,
poniendo en juicio fiscal
la querella de la inocencia,
de la que ofendida va?
¿Ese que está convencido
del refrán popular:
“Nos toca de a ocho hembras,
pues el género nos supera
en gran manera
a los que no poseemos senos,
sino tetas”,
o los que saben que es sano
tener una mujer bien cierta,
cerca de la mano,
que palomitas mil, volando?
El varón que en cuanto predio
un niño anda engendrando,
o varonil caballero,
que entiende que lo de la casa es primero
y lo demás, está demás?
¿El que reconoce que abandono de hogar
no es por culpa del que se va,
sino por descuidar lo que tenía,
y dejarlo cada día a la deriva,
o el que ve, lo sabe
y no quiere entender,
que fácil es conseguir,
difícil poderlo mantener?
Hacer edificios altos y bellos,
aunque no seas ingeniero, se logra,
sin embargo, saber reconocer el terreno
para poner la roca,
es de topógrafo que se amolda
a la buena sombra.
El hombre es de palabra firme.
El macho reprime,
y quiere conquistar a la fuerza,
y como el aliento no perdura la fuerza,
y hay gran competencia,
otro llega a estas tierras
y es el que gobierna y reina.
Ahora, ¿hombre
que mantiene su buen nombre,
o macho porque sabe ser en la manada
el semental que regala
muchachos de plena entrada?
ALAN OSLON
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