martes, 28 de julio de 2015

Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda.

viernes, 17 de julio de 2015

Fragmentos Memoriales, versión 1

Chao. hasta pronto vida, hasta mañana paz, como siempre son palabras que se pronuncian con costumbre monótona, tras la entrada ocasional a través de mis puertas, la estadía sublime de infinitos suspendidos entre puntos, enamorados de la incertidumbre de un mañana oscuro, acalorados por la luna que enrojece nuestra piel en noches donde brillas con luz propia, y abochornas a los astros con cada paso que das. Estoy a merced de ti. No pretendo que permanezcas toda la noche en mis brazos, quisiera tan solo que volvieras quizá una o dos vidas mas y que continuemos la historia en mi corazón, que se ha empolvado por recuerdos que no me atrevo a recordar, porque se quiero conservar el paisaje de tu pelo del mes de mayo al compás del viento. La mueca caprichosa de tu boca en contra de mi razón, matando tiempo entre pretextos que nos llevaban siempre al temeroso pero sentido juntar de universos. Las letras que caían como hojas de los árboles en otoño sobre un suelo en el que tu creciste. Seré breve esta ocasión, pues la longitud de palabras que te escribí antes de esta carta hablan por si solas, y se mantienen como la viga que edifico la torre de este actual silencio mutuo. Seré breve, aun te pienso, aun te extraño, aun me despido de ti, pero sigo sin creerlo.

MaoCh
17/07/2015.