Sabor del ayer,
de tiempos infinitos,
de compañías fervientes,
de trazos largos y mitos.
El gusto corto y certero,
cruel antesala en fríos templos,
relojes rotos y viejos,
anfitriones lúgubres, sin dios ni tiempo.
Me recuesto sobre momentos
descansando entre secretos,
desdoblando con los vientos,
un corazón de concreto.
Porque ya no te veo en sueños,
y la niebla me ha tomado,
cada espacio quedo sin dueño,
y de cada lugar, te has marchado.
Releo las paginas escritas
rebuscando entre silencios,
memorizando los encuentros,
y suplicando nuevo riesgo.
Solo queda percibirte,
descubrirte en tus vestigios.
de entre los restos sentirte,
desdichado y frío prodigio.
Sabor agridulce de espera,
sentir desdichado de ocasos,
bienvenida! nocturna era,
siglos de amor tras dulces pasos.
MaoCh.